Pedro Martínez Exaltado Oficialmente al Salón de la Fama de Cooperstown

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Una nación entera hizo toque de queda para escuchar oficialmente lo que ya sabíamos, “Pedro Martínez exaltado al Salón de Fama del béisbol de Cooperstown,” cuyo anuncio se escuchó alrededor del mundo.

Días antes, la encuesta en República Dominicana le daba el 100% a Pedro para que entrara en su primer año (son 10 años de elegibilidad). Mientras que en Estados Unidos variaba, en una oportunidad le daban 65%. Esto, evidentemente causó una ira, una incertidumbre o molestia en ciertos sectores de la comunidad, aunque en realidad era sólo un sondeo. No obstante, ya para el lunes, un día antes de la “Elección oficial”, más votos fueron llegando dentro de la votación popular, esta vez se elevó a 84% (se necesita el 75% para entrar). Pero mucho mejor, de los 100 primeros periodistas que votaron oficialmente, 98 lo hicieron por el dominicano. O sea, 98% de aceptación. Esa fue la primera etapa de lo que ha sido un año de regocijo para toda República Dominicana y Latinoamérica.

¡Exaltación oficial! El 26 de julio oficialmente Pedro es exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown. Una multitud récord de dominicanos se hicieron presentes a tan regia celebración del hijo más querido. A Pedro le correspondía recibir su placa en el tercer lugar, pero por una táctica obvia del Hall of Fame, se cambió el protocolo y lo pusieron de cuarto y último en sucesión en recibir su placa que lo legalizaba como otro miembro del recinto más sagrado y prestigioso del béisbol.

“¡Hola, hola mi gente!” dijo un emocionado Pedro Martínez ante de comenzar su alocución que duró 39 minutos, en inglés y español, donde recordó que fue informado de su elección el “Día de Reyes” en su país y que su exaltación se produce justamente en la fecha que se celebra el “Día del Padre” en la República Dominicana. En su discurso de aceptación como un nuevo miembro al Salón de la Fama, aprovecho la oportunidad para agradecer a todos esos seres que hicieron posible que su carrera fuera exitosa en el mejor béisbol del mundo. Entre ellos Rafael Avila, la persona que lo firmó; Eleodoro Arias, su coach de pitcheo; su hermano Ramón, Elvio Jiménez, Felipe Alou y Tommy Harper, quienes confiaron en su persona cuando llegó a Montreal; Dan Duquette, quien lo adquirió dos veces, entre otros. Asimismo felicitó a sus compañeros que fueran exaltados el mismo día: Randy Johnson, Craig Biggio y John Smoltz.

¡Transmisión! El evento se transmitió en vivo a la Isla Quisqueyana, donde podían ver en las plazas como se estremecía de alegría la multitud al escuchar las palabras de “Pedro el Grande’. Un gran júbilo y regocijo nacional. El hijo de Manoguayabo había llegado a la cima del mundo, y llegó por sus propios méritos. Su constancia lo llevó al Hall of Fame y triunfó en la época de los “tramposos,” los adictos al esteroide y otras sustancias para mejorar el rendimiento. Pedro tuvo una carrera limpia y brilló con luz propia, cosechando 219 victorias, con apenas 100 derrotas, registró efectividad imponente de 2.93. En 2.827.1 innings propinó 3.154 ponches, quedando en lugar número 13 de todos los tiempos en ese renglón. Esta fue una de las razones principales que destacó la gran calidad del dominicano. En la era del “esteroide” tuvo la mejor efectividad entre los otros lanzadores, 2.93. En 1999 registró un WHIP de 0.73, un récord en la historia de las Grandes Ligas.

¡Gracias a Dios! Pedro dijo: “Dios me ha utilizado como un puente para hacer a muchos felices”… Entre otras cosas, reveló que no quería que lo vieran como el ganador de galardones, quería que trabajaran todos fuertemente para lograr juntos buenos objetivos y ser “mejores ciudadanos, mejores padres, mejores familias”. Al final, al ser el último en cerrar la ceremonial, aprovecho para hacer algo inédito al “rompiendo el protocolo”, y llamar a Juan Marichal, sentado unas filas atrás en el palco de honor junto a otros miembros del Salón la Fama, para que le acompañara en el pódium con la Bandera de República Dominicana.

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