Pete Rose Pide Le Abran Las Puertas de Cooperstown

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En lo que ha sido una novela que comenzó en 1989, siendo el protagonista principal del elenco Pete Rose, en este 2015 el expelotero tratará de revivir un capítulo más de ese drama. Rose ha solicitado al nuevo comisionado, Rob Manfred, que le dé una oportunidad mientras esté en vida para ver su nombre en el Salón de la Fama de Cooperstown.

De hecho, al comienzo de la tercera semana de marzo las Grandes Ligas anunció que había recibido una solicitud formal por parte de Pete Rose pidiendo que su suspensión de por vida sea levantada, dándole así la oportunidad para ser considerado por los periodistas sobre sus méritos en el terreno de juego y no por sus andanzas fuera de las líneas del mismo.

“Quiero asegurarme de que entiendo todos los detalles del Informe Dowd y la decisión del Comisionado [Bart] Giamatti y el acuerdo al que se llegó en última instancia”, dijo Manfred luego de una reunión con los jugadores de los Dodgers de Los Angeles en Arizona. “Quiero escuchar lo que Pete tiene que decir y tomaré una decisión una vez que lo haya hecho”.

Cuando Rose aceptó la sanción de MLB en agosto 1989, por parte del comisionado de turno Bart Giamatti, a los 10 años trató infructuosamente sus diligencias para que lo reinstituyeran, primero con el comisionado Fay Vincent y luego con Bud Selig. Estos nunca tomaron en cuenta la clemencia del expelotero y exmánager.

A través de estos 26 años, Rose ha tomado otras vías para convencer a las Grandes Ligas de que merece otra oportunidad. Considerando que en primera instancia siempre negó su partición en apuestas cuando era jugador y mánager. Luego se retractó diciendo que en sí había apostado, pero no en contra de su equipo. O sea, cada vez ha enmendado lo que negó años atrás. Incluso escribió un libro, una autobiografía.

Es penosa toda esta trama que él mismo auto creó a través de los años. Recordamos que en la temporada 1964-65 estuvo jugando en mi país Venezuela con los Leones del Caracas, lo vi actuar y, como fanático, decirle cosas en persona cuando entraba al estadio. Era muy atento. Su actuación fue excepcional; bateó .351 y fue líder en anotadas con 41. En sí, jugó como un novato con deseos de ir a las Grandes Ligas, cuando en verdad ya había jugado dos años y fue el Novato del Año de la Liga Nacional en 1963. Resultó ser, que en su estancia en Venezuela, todos los fines de semana solía ir al Hipódromo con un afamado jinete venezolano, dando muestras de su pasión por las apuestas.

Pete Rose

No hay dudas que su récord como jugador en las Grandes Ligas son más que suficiente para haber ingresado en su primer año de elegibilidad y por una suma de votos de más del 90 por ciento. Rose ha sido uno de los mejores bateadores en la historia de las Grandes Ligas. Jugó de 1963 a 1988, posee el récord de más hits (4.256), entre algunos logrados a través de su carrera, ya que es líder en más participaciones en juegos (3.562), y más turnos al bate (14.053), la mayor parte de estos números con los Rojos de Cincinnati. Era apodado Charlie Hustle, y se caracterizaba por su agresiva forma de jugar y vivir el béisbol, de hecho, más de una vez le trajo problemas. Todos recordarán en la Serie de Campeonato entre Rojos de Cincinnati y Mets de New York en 1973, la pelea en segunda base con el short de los Mets Bud Harrelson. Por supuesto, ganó la pelea, como todas las que ganó en el terreno. Sin embargo, esta con las Grandes Ligas debido a las apuestas la perdió por unanimidad. Las pruebas para condenarlo fueron abrumadoras y muy evidentes que no tuvo otra alternativa sino aceptar la decisión de MLB en 1989.

Pasan los años y hoy, una vez más, pide clemencia, está arrepentido por todo lo que hizo. Esto luego de una secuencia de males que ocasionó, asociado con un grupito de apostadores exconvictos, boliteros, gente del bajo mundo. Es más, hasta tuvo que ir preso en 1990 por evasión de impuestos. Rose le debe dar gracias a Dios que nació y vive en una nación americana donde todos tienen una segunda oportunidad. No obstante, todo tiene su límite; no tiene el derecho de estar en un sitial el cual está designado para los jugadores que hayan mantenido en su vida privada las buenas costumbres que caracterizan a un ciudadano ejemplar.

Ganar la restitución del comisionado podría ser el primer paso para llevar a Rose al Salón de la Fama, algo que dudamos. Aun cuando no está dentro de los buenos principios del deporte. En 1991, el Salón votó para que los jugadores prohibidos sean permanentemente inelegibles para la lista de ser exaltados al Hall of Fame. Hoy, Pete Rose, de 73 años, busca que hagan una excepción con él. Nos preguntamos, ¿se haría la excepción por sus números? Esto no me parece justo. No sólo a él se le ha prohibido la entrada al Salón de la Fama, sino a otros que brillaron tanto como él, así como a ejecutivos por haber violado la Regla 21 del béisbol, que prohíbe estar asociado con apuestas legales o ilegales. Uno de los casos más resonados en la historia fue la de los ocho jugadores de los Medias Blancas de Chicago que se vendieron a los apostadores en la Serie Mundial de 1919, entre ellos “Shoeless” Joe Jackson, un player que terminó con promedio de por vida de .356, pero que luego de la temporada de 1920 lo desterraron del béisbol junto a resto de sus otros siete compañeros. Ninguno de ellos se le ha permitido ingresar al Salón de la Fama. Entonces, por qué hacer una excepción con Pete Rose, un mentiroso empedernido, un hombre que no se le cree ni cuando dice la verdad.

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