Se Nos Fue Yogi Berra, Uno de Los Grandes Jugadores del Béisbol

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El 22 de septiembre se nos fue uno de los grandes del béisbol, Yogi Berra. El legendario jugador terminó su peregrinaje por este mundo dejando un legado muy extenso, dentro de ellos sus famosas frases, creando una nueva palabra en el idioma inglés, los “Yogiísmos.” Uno de ellos, “Esto no se acaba, sino cuando termina.” Pues, todo terminó para el excelente ex receptor y miembro del Salón de la Fama de las Grandes Ligas. Falleció en la noche de este martes en su casa de Nueva Jersey, a la edad de 90 años, por causas naturales.

La noticia impactó a todos sus seguidores, no obstante a su edad. La información de su partida la comunicó el director del Museo Yogi Berra, Dave Kaplan, quien se encargó de difundir el comunicado de la familia de Yogi. “Aunque lloramos la pérdida de nuestro padre, abuelo y bisabuelo, sabemos que está en paz con Mamá,” manifestó la familia de Berra. “Celebramos su trayectoria en la vida, y damos gracias por que significará tanto para muchas personas. En verdad se le extrañará.”

Lo extrañaremos mucho, especialmente aquel que tuvo el honor de conocerlo, tanto a él como a su esposa Carmen, quien falleciera en 2014. Yo en lo particular solía bromear con él, y una de las cosas que más admiré de su persona fue su humildad. Estamos hablando de una estrella del béisbol, que tuvo la dicha de participar en 14 Series Mundiales, de la cuales los Yankees ganaron 10. En sí, es el único en la historia que ha gozado de 10 anillos. Recordamos que cuando los Yankees ganaron en 2009, alguien le dijo que el capitán Derek Jeter ya tenía cinco anillos. Berra, conocido tanto por sus confusiones lingüísticas como por su récord excelente carrera, le respondió: “Bueno, solamente tiene la mitad de los que coseché.” Esos 10 títulos de Series Mundiales y otros logros con los Yankees, lo convirtieron en un verdadero ícono no sólo del beisbol sino de todo el deporte profesional en Estados Unidos.

Una de las cosas admirables de Yogi, fue que jugó una posición de envergadura como es la receptoría, considerando que fue un hombre de una baja estatura, tenía 5-pies, 8-pulgadas (1.72 cm), pero con todo y eso sabía bloquear muy bien el plato, a la usanza antigua, cuando los jugadores solían entrar de pie para tratar de tumbarle la pelota al catcher. También, barrerlos entrando con el cuerpo, pero aun así Yogi era una muralla y realizaba el out. Jugó 18 años con los Bombarderos del Bronx, y en ese trayecto se ganó tres premios del Jugador Más Valioso de la Liga Americana, 1951, 54 y 1955. Berra disputó más juegos de Series Mundiales que ningún otro pelotero de Grandes Ligas. En 1956 tuvo la dicha de recibirle el juego “Perfecto” de Don Larsen, y todos recordarán que al producirse el out 27, Berra fue corriendo al montículo a felicitar a su compañero. Dio un salto y se le encaramó a Larsen, como un niño que recibe a su padre de alegría. Fue algo memorable.

La historia de Yogi ha sido una las más extensas en el mundo del deporte, disfrutaba del juego, e incluso hacía que sus rivales disfrutaran por igual. Recordamos la cantidad de anécdotas que nos contaba nuestro compatriota Chico Carrasquel, quien a principios de los 50 fue el mejor campocorto de las Grandes Ligas. Cuando Chico iba New York con los Medias Blancas de Chicago, solía ir al famoso Copa Cabana. Yogi y varios de los jugadores Yankees también lo hacían. Ahí se veían, cada quien en su barra. Al siguiente día cuando Chico iba a batear, Yogi le decía, “Oh, pero linda esa mulata con quien bailabas anoche.” No sólo eso, sino que le ponía una piedrita en el zapato. Todo en son de bromas. Es por eso que Yogi se ganó el cariño y respeto de compañeros y rivales. Sabía jugar el béisbol y lo hacía a la perfección.

Yogi comenzó con los Yankees en 1949 y estuvo como jugador activo hasta 1963. O sea, jugó con la crema innato de los Bombarderos en esa era triunfal. Entre ellos los Salones de la Fama, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Whitey Ford y Phil Rizzuto. Como también otras estrellas como Billy Martin, Elston Howard, Roger Maris, Bobby Richardson y Tony Kubek. Entre los latinos, estuvieron el panameño Héctor López y el puertorriqueño Tite Arroyo. En 1964, Yogi se encargó de las riendas de los Yankees sustituyendo a Ralph Houk que pasó a ser el gerente general del equipo. El año fue exitoso como dirigente, llegó a la Serie Mundial, sólo para perderlo en siete juegos ante los Cardenales de San Luis y el excelente lanzador Bob Gibson, que ganó dos épico juegos y se llevó el premio del Más Valioso de la Serie Mundial.

La historia del oso Yogi no se puede contar en una edición, sino en muchas ya que es muy extensa, así como sus famosos dichos, ocurrencias naturales de él que le salían en el proceso de responder a una pregunta. Aquí citamos una de las célebres:

  • Uno puede observar muchas cosas sólo con mirar.
  • Nunca respondas una carta anónima.
  • El futuro no es lo que solía ser.
  • Siempre pensé que ese récord permanecería hasta que alguien lo rompiera.
  • El béisbol es un 90% mental, la otra parte es física.
  • Siempre voy al funeral de los demás, de lo contrario ellos no vendrán al tuyo.

Y así muchas que hicieron reír a toda una generación. Ese es parte del legado que nos dejó Yogi. Además de otros recuerdos que lo podrán ver en el Museo de Yogi Berra en New Jersey. De este lugar también le sacó uno frase. “Yo vivo en mi casa en New Jersey con mi esposa Carmen, pero también tengo mi museo donde puedo ver mis recuerdos.”

Yogi, te no fuiste, pero nos dejaste un sinnúmero de recuerdos. Te recordaremos para siempre. Esto no se acaba, sino cuando termina… Estarás vivo entre nosotros para siempre. Amén.

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